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Recetas

Las recetas que aquí se incluyen pertenecen a dos clases, principalmente: las que permiten conservar un producto perecedero para poder consumirlo fuera de temporada (como frutas, por ejemplo), o bien las que permiten transformar un producto básico en otro comestible o de mejor digestión (por ejemplo el pan).

En cualquier caso, son recetas comprobadas por nosotros tanto en cantidad de ingredientes como en el proceso. En algunos casos, la foto es la del resultado que hemos obtenido.


Pan integral

  • 1 kilo de harina integral de trigo
  • 15 gramos de azúcar moreno
  • 30 gramos de sal
  • 10 gramos de levadura seca
  • 650 ml de agua

Se pone a calentar el agua hasta alcanzar la temperatura de 35º. En ningún caso debe sobrepasar los 40º, pues la fermentación no se produciría.

Se mezclan en un recipiente que tenga el doble (o más) de volumen que todos los ingredientes juntos (de unos 4 litros) la levadura, el azucar, un poco de harina y un poco de agua. Removemos bien hasta que se forme una pasta bien integrada. Esperamos un par de minutos y empezamos a integrar la harina (unos 800 gramos, el resto de la harina lo reservamos) y el agua, mientras seguimos removiendo.

Una vez incorporada toda la harina y el agua, seguimos removiendo y añadimos la sal (nunca la pongáis al principio, pues ralentizaría o inhibiría la acción de la levadura). No paramos de remover hasta que la masa empieze a adquirir una consistencia que le haga despegarse del fondo mientras removemos. El punto ideal sería cuando podamos dejar la cuchara vertical y no se caiga lateralmente. Cubrimos el recipiente con un paño húmedo y dejamos reposar. La masa debería subir como mínimo el doble (en volumen) al que os quede al empezar a remover.

Llegados a este punto, se extiende un poco de harina en una superficie amplia de trabajo y se pone la masa encima. Espolvoreamos harina por encima de la masa, nos ponemos harina el las manos y empezamos a amasar. Al principio, la masa puede ser muy pastosa pero, a medida que la vamos trabajando, gana consistencia. Vamos incorporando de tanto en tanto harina por encima de la masa y amasamos.

Después de un tiempo que puede ir desde los 20 minutos hasta casi 45 minutos (depende básicamente del grado de fermentación cuando se empieza y de la temperatura de la sala y de la masa) conseguiremos una consistencia en la masa que nos permitirá darle forma. En ese momento, podemos poner la masa en una bandeja de horno que habremos espolvoreado con harina para que no se pegue ni se queme el pan, dándole la forma que deseemos. En este punto es muy importante hacer unos cortes con un cuchillo afilado en la superficie del pan. No deben ser muy profundos pero tampoco muy superficiales. Si no lo hacemos, el pan se abrirá por algún lado durante la cocción. El horno se abrá pre-calentado a 220º, y la cocción nos llevará entre 25 y 40 minutos. Los últimos minutos deberán hacerse con el fuego de arriba (tanto si el horno es eléctrico como si es de gas). En horno de leña no será necesario.

Podéis ver aquí una secuencia de la preparación del pan (desde que se extiende para amasar hasta que se obtiene el pan).

Nota: pulsad sobre las imágenes para agrandar.


Codonyat (dulce de membrillo)

  • 1 kilo de membrillos (codony, en catalán)
  • 700 gramos de azúcar
  • el zumo de medio limón pequeño
  • canela o vainilla en rama

Se ponen a cocer los membrillos enteros enjuagados, sin pelar, en agua hirviendo unos 40 minutos. Se dejan enfriar y se pelan y se quitan el corazón y las pepitas. La pulpa se corta en trozos y se tritura.

Se mezcla el membrillo con el azúcar (lo adecuado es poner ambos a partes iguales en cuanto a peso), el zumo de limón y la canela o vainilla en rama. La cantidad de ambas dependerá de lo perfumado que te guste el dulce. Finalmente se pone a cocer a fuego lento removiendo de forma constante. El punto se obtiene cuando al remover se ve el fondo del recipiente.

Una vez llegado a este punto se pone el fuego vivo y se remueve para que se tueste un poco y adquiera un color más oscuro (rojizo). Después se vuelca en un molde y se deja enfriar.

Y ya puedes disfrutar de esta pequeña maravilla gastronómica. Nada que ver con el que se compra (salvo raras excepciones)...