La turquesa, en cuyo color se aúnan el azul del cielo y el verde de la tierra,
conjuga los ideales elevados del espíritu con la fuerza original de nuestro
planeta. Ayuda a expresar ideas y conocimientos intelectuales y a integrarlos en
la vida sobre la Tierra. Además, atrae energías positivas y protege al cuerpo y al
alma de los influjos negativos.
Purifica la sangre y expulsa del cuerpo las toxinas nocivas. Recomendable para los
que sufren de dolores de cabeza, migrañas, cefaleas y dolores musculares. Estimula
la pituitaria de un modo beneficioso. Mejora la absorción de elementos nutritivos.
Es útil para combatir la anorexia. Se utiliza para combatir problemas oculares, de
los conductos nasales y de las membranas mucosas.
Abre los chakras de la garganta, del corazón, del entrecejo y del plexo solar.