En el color profundamente azul del Lapislázuli se insertan, al igual que las
estrellas sobre un cielo nocturno, inclusiones doradas de pirita. Transmite
al alma una vivencia de seguridad en el cosmos y la abre para la vida infinita
en el universo. Guía el espíritu hacia el interior, potencia su fuerza y le
ayuda al conocimiento de relaciones jerárquicamente superiores.
Al fomentar la intuición y la visión interior, permite reconocer el sentido
oculto y las fuerzas que actúan detrás de las cosas; además, transmite una
profunda alegría sobre los milagros de la vida y del universo.
Se la conoce como la piedra de la comunicación. Ayuda a pensar racionalmente.
Cura la melancolía y es indicado para dolencias del bazo. Atrae la fortuna y
la fama.
Abre el chakra de la corona.